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Tejas de almendra o nuez

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Un postre clásico, típico de algunas zonas (aunque son famosas las de Tolosa, no son exactamente igual a éstas). Fácil y rápido de hacer, y que además cunde mucho.

El único problema es que se hace sólo con claras de huevo, luego deberemos buscar otra receta para aprovechar las yemas.

Tejas de almendra o nuez
Para 6-8 raciones

Dificultad: facil
T. Preparación: 15 min.
T. Cocción: 30 min.

Ingredientes:

3 claras de huevo 
* pesarlas para poner iguales cantidades de:
- harina
- azúcar
- mantequilla
50 gr. de almendras o nueces peladas

Elaboración:

Se montan las claras a punto de nieve con el azúcar.

Derretimos o ablandamos la mantequilla, y la mezclamos bien con la harina. Finalmente terminamos incorporando las claras montadas, sin batir mucho.

Tendremos preparadas las almendras o nueces peladas y cortadas en trocitos o láminas (aunque se pueden hacer sin ellas).

Usaremos dos placas para horno (engrasadas si no son antiadherentes) para haciendo las tejas por tandas, pues salen muy pocas de cada vez y tendremos que hacer en varias veces, así que ahorraremos bastante tiempo usando dos.

Con una cuchara echamos una cucharada de la pasta, y la extendemos en movimientos circulares (con la cuchara siempre plana) hasta lograr un circulo mas o menos regular y lo mas fino posible (poco más de 1 mm). Repetimos hasta cubrir con holgura la placa de horno.

Sobre cada teja echamos ahora unos trozos de nuez o almendra, y apretamos ligeramente para que se integren en la masa.

Hornearemos a 170 ºC (calor superior e inferior) hasta que se doren por el borde y amenacen con hacerlo por el centro. Dependiendo del horno y del grosor de la galleta (y del tipo de placa usada) necesitará de 8 hasta 12 minutos, así que hay que vigilar la primera tanda para saber lo que necesitaremos para las siguientes.

Mientras se hornea una tanda preparamos la siguiente en la otra placa, después de haberla dejado enfriar un poco.

Sacamos la bandeja del horno, y levantamos rápidamente las tejas de la placa con una espátula, para colocarlas sobre una botella, un rodillo, o un bote de conserva y que tomen la forma clásica de "teja" (al sacarlas están todavía blandas, pero luego endurecen muy rápido).

Una vez frías podemos guardar las tejas en una lata y nos aguantarán varios días sin problemas. Cuanto más finas las hayas hecho más ricas estarán, pero aguantarán peor el tiempo.

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