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Las mejores Magdalenas caseras

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La Magdalena es un dulce muy conocido, aunque con algunas variantes: el original viene de Francia (Madeleine, de ahí que algunos la llamen incorrectamente "Madalena"), donde se hacen con diferente forma y con mantequilla, pero se ha extendido a España (y más allá), sustituyendo en el camino la mantequilla por aceite.

Nosotros nos hemos quedado con lo mejor de cada mundo, tras muchas pruebas y horas de investigación, para lograr unas magdalenas muy aromáticas y sabrosas. ¿Por qué no vamos a decir que son las mejores?, si lo dudas, prueba y compara ;)

Las mejores Magdalenas caseras
Para 8-9 magdalenas

Dificultad: normal
T. Preparación: 15 min.
T. Espera: 1 hora
T. Cocción: 17 min.

Ingredientes:

2 huevos grandes
un poco de leche
120 gr. de azúcar
55 gr. de aceite de oliva virgen
55 gr. de mantequilla
130 gr. de harina de repostería
4-5 gr. de levadura quimica (1 cucharadita)
ralladura de limón (1 cucharadita)

Elaboración:

Como ya he dicho la principal diferencia con la mayoría de recetas es que vamos a usar mitad mantequilla y mitad aceite. E incluso éste va a ser aceite de oliva, no aceite de girasol como en las magdalenas "de panadería" que muchísimas recetas usan (evidentemente más económico, pero también mucho más soso). Eso sí: conviene usar un aceite aromático pero no intenso, un arbequina de calidad puede ser lo ideal.

Para que la masa salga perfecta tendremos los ingredientes a temperatura ambiente, y vamos a pesar todo, incluido los huevos. Verás que si sigues nuestras instrucciones te saldrán muy fácil, y no tendrás problemas para que suban.

Cascamos los huevos sobre un bol grande (donde hay que hacerlos espumar y luego mezclar el resto) y los pesamos: lo ideal es que estén sobre los 120 gramos, en caso de que pesen menos completamos con leche hasta dicho peso.

Con la batidora de varillas batimos bien los huevos, incorporando el azúcar cuando llevamos un rato y seguimos batiendo hasta que esté bien espumado y blanqueado.

Incorporamos el aceite mientras continuamos batiendo, y también la mantequilla (templada en el microondas, pero no muy caliente, lo justo para que esté cremosa).

Por otro lado tendremos preparada la harina con la levadura, y rallaremos un poco de cáscara de limón, solo lo amarillo, y de un limón bien fresco, que aportará su aroma mucho mejor que uno que tenga días.

Añadimos la harina a través de un cedazo en 3 o 4 veces, mientras mezclamos en la velocidad mínima. Cuando esté toda incorporada incluimos la ralladura de limón, y volvemos a batir a velocidad alta un rato.

Tapamos el bol con un film transparente y lo metemos en la nevera durante una hora o dos para que repose la masa.

Al menos 15 minutos antes de hornearlas pondremos a calentar el horno a 225 ºC con calor superior e inferior, para que coja bien su temperatura.

Rellenamos a nuestro gusto los moldes. Suelen decir que hasta 2/3 de altura: en un molde de tamaño estandar esto pueden ser 50-60 gramos por molde, y a nosotros nos va bien con 50 gramos. La verdad es que no cuesta nada irlos pesando para que salgan todas iguales de tamaño, y sobre todo de hechura.

Hornearemos las magdalenas colocándolas directamente sobre la rejilla del horno, que recordemos que estaba a 225 ºC. Controlamos para bajar a 200 ºC cuando veamos que han subido algo por el borde, quedando el centro un poco deprimido (a los 4 minutos, habitualmente).

Dejaremos hornear un total de 17-18 minutos, hasta que las veamos doradas por arriba, y si hace falta hacemos la prueba de pincharlas con una aguja de punto para comprobar que están bien por dentro.

Una vez sacadas las dejamos enfriar sobre una rejilla, y ya puedes disfrutar de una verdadera exquisitez, unas magdalenas esponjosas, sabrosas y aromáticas como no te imaginas.

Trucos:

- Nosotros usamos moldecitos de silicona para las magdalenas, y los rellenamos directamente. Aunque puedes usar de papel si son recios, y si no lo son los deberás encajar en moldes más resistentes como flaneras o moldes metálicos para muffins (o incluso en los de silicona, si haces magdalenas para regalar y quieres que lleven su papel).

- El reposo en nevera no es imprescindible, aunque nuestras pruebas han demostrado que las magdalenas suben un poquito más si la masa se deja reposar, y todavía otro poquito más si es en la nevera. Pero la diferencia no es tan importante como para no hacerlas todo seguido si tienes prisa.

- Nosotros preferimos no cubrir las magdalenas con azúcar antes de hornearlas, que es bastante habitual, pues impide que suban bien y rompan a su gusto por arriba. Aunque si rompen quedan con una forma curiosa.

- No pongas los moldes de magdalena muy juntos, pues impedirás que cojan bien temperatura al comienzo, y subirán por igual, así que no quedarán con copete. Además al subir por igual, si están muy justos de llenado los moldes, pueden desbordarse.

- Eso último también se aplica a la temperatura del horno. Se necesita un horno a buena temperatura para que suban primero por fuera y luego por el centro: si suben por igual puede ser que tu horno caliente poco. No olvides que cada horno es un mundo y quizás tengas que ajustar las temperaturas o el tiempo al tuyo.

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