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Muy distinta del pesto verde, pero con un aroma común inconfundible debido a la albahaca y el queso parmesano, ésta salsa nos acompañará a muchos platos: por supuesto a cualquiera de pasta, pero también a la pizza y a carnes a la plancha o guisadas, o incluso pescado azul. Además si te gusta el picante (como a nosotros) encontrarás que realza y da una alegría muy especial a los platos. ![]() Ingredientes: 6 hojas grandes de albahaca Elaboración: Escurrimos bien los tomates del aceite y los troceamos ligeramente. El aceite en que vienen se puede usar para el plato, al menos la mitad de la cantidad dada, pues le aportará sabor. ![]() Quitamos el hueso a las aceitunas y también las picamos un poco, igualmente el ajo lo pelamos, quitamos el germen, y cortamos en trozos. En el vaso de una picadora o procesador de alimentos incorporamos todos los ingredientes salvo el queso, el aceite y el agua. Una vez todo bien picado añadimos el agua y casi todo el aceite (dejamos un par de cucharadas). Una vez emulsionado quedará una pasta bastante espesa, que sacamos a un bol, donde incorporamos el queso revolviendo con una cuchara. Esta salsa no suele necesitar de añadir sal, pues entre la que lleva el tomate, las aceitunas y el queso queda bien en su punto. Aunque mejor la pruebas y decides. Si no vamos a usar la salsa de inmediato, la ponemos en un bote, cubrimos con el resto de aceite, y cerramos. Así la podemos guardar en la nevera hasta 2 semanas sin problemas. Dependiendo el uso que vayamos a dar a nuestro pesto rojo lo usaremos tal cual: por ejemplo para acompañar carne, o incluso untar en tostas. Pero si es para un plato de pasta lo podemos diluir con unas cucharadas del agua de cocerla. |
Dificultad: facil
T. Preparación: 15 min.