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Mejillones de roca al vapor

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Pocas cosas hay más sabrosas que un buen producto del mar bien tratado, sin muchos aderezos. Y aunque parezca una cosa trivial, te presentamos esta receta para hacer unos mejillones, simplemente abiertos al vapor, pero con unos pequeños toques aromáticos, que los complementan sin matar su sabor.

Mejillones de roca al vapor
Para 2 raciones

Dificultad: facil
T. Preparación: 5 min.
T. Cocción: 10 min.

Ingredientes:

1/2 Kg. mejillones (mejor de roca)
laurel
limón
cebolla
fino o manzanilla de Jerez

Elaboración:

Después de lo dicho en la introducción igual te preguntas: ¿no decían que es una cosa simple? entonces ¿por qué tanto aderezo?? La respuesta es fácil: cada uno de ellos aporta su gracia, pero se usarán en cantidades mínimas, y por eso no he puesto la cantidad de cada uno en la lista de ingredientes.

Un error en que caen muchas cocinas es el abusar de algunos aromas, al que ellos están acostumbrados pero el resto no: por ejemplo en la cocina gallega se usa el laurel en exceso, y cualquiera te echaría una o dos hojas para abrir unos mejillones, matando así el sabor del producto.

Pero, como digo, nosotros recomendamos cantidades muy pequeñas: un trocito (como una uña) de laurel, una rodaja de limón, 2 rodajas de cebolla y un chorrito de vino de Jerez.

El procedimiento es muy sencillo: Ponemos en una cazuela todos los aromas, luego los mejillones bien lavados (si son de roca no necesitarán apenas más) y la ponemos tapada a fuego fuerte. Según coja temperatura hervirá y se abrirán los mejillones soltando el agua que contienen, con lo que se producirá aún más vapor y se abrirán todos. De todas formas cuando pensemos que estén empezando a abrirse, viene bien revolverlos un poco con una cuchara de madera para que no se queden abajo siempre los mismos.

Una vez abiertos los podemos sacar inmediatamente a la mesa (en la misma cazuela o en una fuente con la salsa al lado), para comer en caliente, y disfrutar del sabor natural de los mejillones, aderezándolos -a nuestro gusto- con el sabroso caldo producido con su agua y los aromas incorporados (lo típico es cogerlo con la media concha del mejillón en donde se haya quedado la carne, usándola como una cuchara).

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